Fue más que una sola batalla entre dos hombres... Fue una guerra por el corazón y alma de la gente. Ésta decidiría el tipo de futuro en el que viviríamos, lo que nuestros sueños serían.
Estaban tan perfectamente emparejados: dos guerreros peleando con los mismos movimientos. La misma voluntad inquebrantable. Parecía que nunca iban a acabar.
El mundo observó. Nuestro campeón no titubeó.
Él era un hombre en guerra contra su peor pesadilla: un deformado y retorcido reflejo de sí mismo, y de todo lo que él representaba.
Y su lucha nos inspiró.
Nos recordó que solo puede haber una opción cuando uno se enfrenta a esta clase de maldad.
No huyes. No te escondes.
Te levantas, y peleas.Te levantas, y peleas.
Levantarse, y pelear. Levantarse, y pelear.
Hasta que ya no te puedes levantar más. Así es como eres puesto a prueba, y como es puesto a prueba tu enemigo.
Entonces llegaron al poder, respaldados por una mentira. Una mentira que incluso algunos de ellos mismos se creyeron, y que otros les habían dejado creer.
Nos habían hecho sentir débiles, pequeños y temerosos. Se habían deleitado en su fuerza. En su poder sobre nosotros.
Pero como él había prometido... Era tiempo de ver la verdad.
Ellos nunca fueron dignos.