lunes, 12 de agosto de 2019

Oh capitán, mi capitán

Oh capitán, mi capitán...

Ya no hay buenos días en Vietnam, ni juegos que ganar, ni niños que cuidar, ni flubber que crear, ni máquinas, ni tan si quiera volver a Nunca Jamás. La vida es más triste desde que no estás, y no es justo, no porque te hayas ido, si no porque no te lo merecías.

Tu vida no fue fácil, sobretodo al final: sobrellevaste un infierno, tú solo, y aún así no te temblaron las fuerzas ni una vez para hacer sonreír a los demás cuando lo necesitaban, porque así eras tú. Tenías un don para llevar la felicidad a los demás; ojalá hubiesen podido devolverte una fracción de lo que tú diste.

No te merecías otra cosa.

Siempre te mantendré en mi recuerdo, y en lo que me aportaste. Oh capitán, mi capitán.

Creo que las personas más tristes siempre hacen todo lo posible para hacer felices a la gente. Porque saben lo que es sentirse absolutamente inútil y no quieren que nadie más se sienta así. 

(Robin Williams)