Oh capitán, mi capitán...
Ya no hay buenos días en Vietnam, ni juegos que ganar, ni niños que cuidar, ni flubber que crear, ni máquinas, ni tan si quiera volver a Nunca Jamás. La vida es más triste desde que no estás, y no es justo, no porque te hayas ido, si no porque no te lo merecías.
Tu vida no fue fácil, sobretodo al final: sobrellevaste un infierno, tú solo, y aún así no te temblaron las fuerzas ni una vez para hacer sonreír a los demás cuando lo necesitaban, porque así eras tú. Tenías un don para llevar la felicidad a los demás; ojalá hubiesen podido devolverte una fracción de lo que tú diste.
No te merecías otra cosa.
Siempre te mantendré en mi recuerdo, y en lo que me aportaste. Oh capitán, mi capitán.
Creo que las personas más tristes siempre hacen todo lo posible para hacer felices a la gente. Porque saben lo que es sentirse absolutamente inútil y no quieren que nadie más se sienta así.
(Robin Williams)