Te has preparado a fondo. Llevar tu meta acabo duele, pero el dolor es pasajero: levantarte a las 6 am, sentir los pinchazos en los músculos, los golpes, las dudas, todo ello te dolerá, ¿Pero cuanto durará ese dolor: un día, una semana, un año? El dolor no es para siempre, acaba. Si el camino para llevar acabo tu meta te ha generado ese dolor, no permitas que caiga en vacío: has llegado hasta aquí, da el siguiente paso, y una vez lo hayas logrado, da el próximo, no dejes que todo lo que hay atrás te alcance.
Lleva tu meta al final: el final de la victoria y el éxito o o el de la derrota habiendo luchado. Sea el camino que acabe siendo, lucha por ello y no te rindas porque una derrota duele, pero te da fuerzas para volver a intentarlo, sin embargo, si no llevas tu meta acabo porque te has rendido... ese dolor sí durará siempre.