Con el final del verano, se vuelve a la rutina, desaparecen las playas y se deja atrás lo bueno. Y con ello, la misma estampa cada año: abandonos.
Ellos no son un pasatiempo o un simple medio con el que estar entretenidos, son mucho más que eso. Aunque tú no puedas entenderlos, tienen sus sentimos, y sufren cuando los dejas atrás y no vuelves.
Si no vas a cuidarlos y te vas a cansar de ellos, por favor: no compres flotadores de flamencos rosas gigantes. En serio, esas cosas valen una pasta y la gente los tira a la basura como si nada.
Seamos más flamencos: ellos nunca lo harían.