sábado, 28 de noviembre de 2015

El pernocta sin sexo



Era la noche de año nuevo de un invierno cruel,
Las 3 de la madrugada y yo parado en Queens.

La taberna vacía, yo a la luz de un candil,
Carruajes y cocheros todos en el redil.
La hora feliz se acababa y mi bolsa menguaba
Torné mi mirada a la izquierda y el monstruo ahí estaba.

Lucía barba de tres días y arrobas pesaba cientos,
Engullía alitas de pollo, con hueso y todo, no miento.
Contuve un grito, tragué un vómito,
Pregunté "¿Dónde vive usted?" y ella respondió "Muy cerca bonito".
Así que me tragué mi orgullo con whisky de doce años,
Y rogué a los dioses que la doncella no me hiciera daño.

Ya en su cubil, ofreció asado y coñac,
Bajo sus recias pezuñas los suelos hacían crack,
Pero a su regreso solo encontró en el sofá un anexo,
Convirtiéndose así en pernocta sin sexo.