Chicos, es curioso como suceden las cosas más importantes de nuestra vida: la mayoría de ellas se basan en decisiones que tomamos, en si quiero trabajar aquí o estudiar mi carrera. Si adoptar un perrito que me haga compañía o ya es hora de buscar una pareja estable. Esta claro que somos nosotros mismos los que llevamos el control de nuestras decisiones, o deberíamos... Pero, ¿Alguna vez os habéis planteado lo fácil que hubiese sido no elegir aquello? Si aquel verano no hubiese decidido ir a aquella quedada del colegio. O si en aquella salida de universidad hubiése elegido el primer o segundo garito y no el último. Si hubiése cogido aquel metro que perdí y por el que tuve que esperar 5 minutos o si no me hubiése decidido a hacer ese cursillo que me apetecía.
Algunos hablan de Dios, otros casualidades, otros el universo. Probablemente nunca lo lleguemos a saber, lo que esta claro es que hay un plan para nosotros, lo querrámos o no, y las cosas acaban pasando:
-Pude haber elegido no ir a aquella quedada del colegio aquel verano, pero decidí ir, y acabé siendo participe de una de las mayores juergas que recuerdo y conociendo a gente estupenda.
-Pude elegir entrar a aquel primer garito que pintaba tan bien, pero sin embargo entré a aquel garito con aquel tinto de verano aguado, y acabé conociendo a una chica maravillosa como pocas hay.
-Pude haberme matriculado por la mañana en aquel cursillo, y sin embargo lo hice en el turno de tarde, y acabé conociendo a la persona que es ahora mi compañero de trabajo.
Es curioso como suceden las cosas sin que podamos evitarlo, simplemente pasan cuando tienen que pasar: en el lugar adecuado, en el momento adecuado.